
“Sus labores siempre han coqueteado con la exclusión social, incluyendo éstas su ex-pertenencia al combo de sonido 60’s garage Dr. Explosión y a algunas otras oscuras bandas del ramo.
Sus facetas de mod/6ts deejay, organizador de los weekenders undergound Euroyeyé y The Beat Goes On (además del extinto S.O.U.L.), promotor de conciertos y giras y ex-responsable de su propio sello de discos (Trouble & Tea Rds.) son también conocidas e ignoradas allende nuestras fronteras (pero no mucho más allá, no nos engañemos).
De inquietud cultural de inapreciable exigua, sus relatos y colaboraciones para revistas, fanzines y demás medios han pasado desapercibidas para el lector instruido casi tanto como su libro/diario (Aquella Maravillosa Gira, Subterfuge 1996).
Orgulloso Presidente del Club Lambretta de España y editor de la revista oficial del reputado círculo sectario, colecciona excitado esas preciosas máquinas y toda su memorabilia made in Spain. Además atesora relojes retro, revistas Playboy del 65 al 70 y discos de vinilo, grandes y -sobre todo- pequeños de un espectro temporal un poco más amplio que el de las publicaciones para hombres antes citadas. Lo que no dilapida en eso, lo despilfarra en viajes y ropa a medida.
Ex-fumador e inmutable y ufano portador de todos sus síntomas, hiperactivo hasta el paradigma del trastorno obsesivo compulsivo y obstinadamente constante en sus cruzadas, cada vez gusta menos de la fiesta y la gritería, y más del gruñir y del sit back & laugh. Asegura que el mundo tal y como lo conocemos desaparecerá en menos de 30 años.
Y aún se pregunta por qué ha escrito este texto en tercera persona. Ni idea.”
Le gusta:
“Conocer mundo y sensaciones nuevas, las cosas hechas con el alma aunque no sean perfectas, la gente leal y con tacto, el olor y el sonido del escape de una Lambretta y de muchos perfumes y fragancias de (mi) mujer. Los sonidos de vibráfono, Hammond y travesera, la música instrumental, los bastoncillos de los oídos, la cecina con aceite y limón, el pote de berzas y la tarta de queso de La Coroña.”
No le gusta:
“Que el día tenga solo veinticuatro horas. Los envidiosos, los estridentes y los falsos. No me gusta no entrar en mis trajes.”